martes, 19 de octubre de 2010

La junta de Castilla y León expropia montes comunales para dárselos a los ricos

La historia que voy a contarles no es una historia de las que tanto abundan en este blog, no es una historia inventada, digna de oníricos sueños… mas quisiera yo que en este caso, lo que viene a continuación se pudiera tachar de invención o mal sueño. Lamentablemente no.

Imaginen por un momento, que ustedes ahora se encuentran en sus infantes años, disfrutando del recreo en el patio de la escuela junto con todos sus amigos y compañeros de clase. Un patio que es de todos y para el disfrute de todos, es más, en ese mismo patio jugaron todos tus antepasados y los de tus compañeros. Pero en esas, llega el niño rico y dice que ese patio está desaprovechado, que no le gusta, que se podría usar para muchas otras cosas mas rentables que el dejar que los chavales jueguen y paseen por el.
Como no puede ser de otra manera, los chavales se organizan para hacer resistencia al niño rico, y no les quite algo que es de y para todos.
Los jóvenes se asocian y expulsan democráticamente mediante las urnas, a los antiguos gestores del patio, que habían dado su beneplácito para que el lugar de juego se destruyese. Tras algunos rifirrafes legales, los niños consiguen que el matoncillo del colegio no les quite su patio ya que es un bien comunal y no el patio privado de nadie.
Pasan los días y todo vuelve a la normalidad, hasta que un día llega de nuevo el niño rico, enrabietado por haber perdido anteriormente, de mano su amiga “la junta de Castilla y León”, y como que no quiere la cosa, la amiguita junta, muestra la ley de minas y expropia a los chavales el patio, diciendo que la expropia por interés público.

Pues si, esa cara se me quedó a mi cuando me dijeron que la junta de Castilla y León había expropiado un monté de los vecinos del Vilviestre del Pinar, cuidado por los mismos durante siglos, para otorgarlo a una empresa privada dedicada a extraer piedra, para que está lo destroce aludiendo un supuesto INTERES PÚBLICO.

Yo me pregunto ¿qué interés público puede haber, si el beneficio es privado? lo único que encuentro aquí que se pueda denominar como “público” es a la gente, que atónita ve, como si de una mala comedia de teatro se tratase, este acto digno de las mas altas cacicadas que nadie entiende ni quiere.

Esperemos que en el concejo que dentro de poco se celebrará en Vilvieste, se oiga a todos los vecinos y su voz llegue donde tenga que llegar, y si hace falta recurrir a las mas altas instancias judiciales se recurra.

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